TIEMPO AL TIEMPO, VERDAD A LA VERDAD
Javier Rabiarte
Yo tuve un hermano.
No nos vimos nunca pero no importaba
Julio Cortázar
Dedicado a Óscar Leonardo Salas Ángel
6 años son 2190 días, mas dos 29 de febreros, que son los bisiestos que se suman para emparejar 6 horas que le sobra a la tierra cada año al darle la vuelta al sol, serian 2192 días, una hora son sesenta minutos o 3600 segundos, un segundo en deportes de alto rendimiento es una eternidad, como lo es para es para esos padres y madres que darían su vida entera por tener un segundo más entre sus brazos a sus hijos muertos. 6 años hace que el cuerpo sin vida de Oscar Salas cayó sobre la calle real adelantico de la diecinueve, basto un segundo para que una canica de un arma no convencional o “un juguete” como diría el honorable Mayor Rafael Méndez cegara los sueños de Oscar. ¿Qué horas son mi corazón? Son la 1:30 de la madrugada y su corazón ya nunca mas latirá ¿Qué horas son mi corazón? Son las 10 pasaditas y en un callejón de alguna calle de Bogotá Diego Becerra un artista sin cedula pero con sueños de libertad cae en el asfalto pues un patrullero sin alma le dispara por la espalda. ¿Qué horas son mi corazón? Son todas las horas cuando los Terminator del estado disparan gases a los campesinos que luchan por el magdalena. ¿Qué horas son mi corazón? Cuando las madres de Soacha se levantan sin sus hijos hechos pasar por bajas del conflicto. Tiempo al tiempo nos dicen para olvidar, cuando en realidad queremos tener la memoria viva y activa, respondemos mejor verdad a la verdad para desmontar la brutalidad.
“Que 20 años no es nada que febril la mirada errante en la sombras te busca y te nombra” dice el Tango Volver, y eso es lo que quisiéramos, que regresara Oscar con su mochila a subir por la Macarena rumbo a sus clases de Lingüística, o que caminara rumbo a un colegio a hablarle con palabras dulces a los niños y niñas para que sepan de una buena vez que no todo está perdido, y es que 20 años no son nada, cuando se quiere volar más lejos, cuando todo está por dar como Oscar y todos los estudiantes asesinados por el escuadrón de la muerte. “No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida” escribía Miguel Hernández recluido en una cárcel por el Franquismo, porque la vida resplandece, resplandece la primavera, resplandecen los sueños de la gente justa aunque el asesino fascista quiera acallar, Oscar Salas hoy está presente en los que lo conocieron y en los que no, esos que aún tiene el alma para sentir dolor por el hermano aunque nunca lo conocieran.
6 años son mucho tiempo hermanito, son tiempo que cae arena a arena, lágrima a lágrima, pero hoy cuando veo a los niños de la periferia jugando con las canicas como yo algún día lo hiciera, como tu algún día lo hiciste, se que ningún objeto te mato, fueron los hombres, y no lo olvidamos y no descansaremos hasta que la justicia se quite la venda y asuma que la vida no les pertenece, es nuestra y la defenderemos hoy mañana y siempre.
Un texto de Javier Rabiarte
Marzo de 2012.
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